En Resumen

¿Qué es la plenitud?

Es el estado en donde nos encontramos en calma y contentos con nuestra vida y con las situaciones nos presenta. Nos sentimos conectados con nuestro ser interior, con nuestro propósito, con nuestro entorno y estamos llenos de vida.

No suelo utilizar las palabras felicidad o alegría al definir plenitud, porque creo que tienen connotaciones de jovialidad, altos niveles de energía, risa o hasta cierta “perfección” que no son prerequisitos para estar en un estado de plenitud. La plenitud se puede sentir al mismo tiempo que se siente tristeza, por ejemplo, pues la plenitud no depende de ninguna emoción o situación externa.

Plenitud es el estado de dicha, gozo y serenidad que sentimos al estar alineados con nuestro ser interior. Es nuestro estado natural profundo.

¿Por qué darle importancia?

Porque es nuestro derecho desde que nacemos tener una vida en plenitud. Además, la alternativa es pasar nuestros días en desdicha (solamente decirlo ya suena mal, ¿no?).  Todos buscamos tener una vida llena en plenitud. Lograr estar en ese estado es nuestra mayor tarea, y probablemente la única que importa realmente.

¿Y… cómo obtener plenitud?

Desde mi experiencia personal, veo que la plenitud se encuentra al trabajar en dos puntos simultáneamente:

  • Acercarnos a nuestro ser real (nuestro ser Supremo)
  • Trascender nuestro Ego (ver más sobre el Ego aquí) y disminuir lo que nos trae sufrimiento.

Las herramientas prácticas que me han ayudado a mí a trabajar en estos dos puntos paralelamente son las siguientes:

  1. Pausa
  2. Presente
  3. Permitir
  4. Perspectiva
  5. Propósito
  6. Plan de Acción

 

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